Capítulo 2: Un sábado diferente

Conociendo a Hugo 0 Comentarios

A la mañana siguiente el tacto de una manita sobre su cara despertó a Elsa. Al abrir los ojos se encontró con Hugo, que risueño le daba palmaditas en la mejilla ¡Se había quedado dormida! ¿Por qué Oliver no la despertó? ¿O no había llegado? Vaya responsabilidad la de este hombre, seguro que había quedado con un ligue.

images (21)

-Buenos días, chiquitín saludó al pequeño mientras le hacía cosquillas-¿cómo has dormido granuja?

Las carcajadas de su hijo anunciaron a Oliver que estaban despiertos. La noche anterior estaba inquieto por haber dejado a su hijo con una extraña así que en cuanto consiguió la firma que buscaba volvió a casa. Llegó sobre la una y los encontró abrazados durmiendo en la cama de Hugo. Aquello le tocó el corazón, Elsa era la mejor persona que podía encontrar para cuidar a Hugo. Y ya era hora de dejar a su madre un poco libre, sabía que estaba encantada de ejercer de abuela pero también que tenía su vida.

images (24)

Al día siguiente al levantarse llamó a su secretaría, que era la madre de Elsa, para agradecerle la recomendación, avisarle de que su hija seguía en su casa y pedirle que el lunes redactara un contrato para ella. Una vez colgó el teléfono se sentó a leer el periódico en su tablet mientras esperaba que ellos se despertarán.

-¿Papá?-oyó que llamaba el niño.

Al oírle, se levantó y fue a la habitación.

-Buenos días dormilones-saludó él cogiendo al niño.

-Buenos días-contestó ella con alegría-parece que me quede dormida, ¿por qué no me has despertado?

-¡Ah! Me dio pena molestaros-contestó distraído mientras le quitaba el pañal que le ponían al niño para dormir-¿Desayunamos?

-¡No!-contestó Hugo.

-¿No? Sí, sí, sí-insistió él mientras le hacía cosquillas- ¿A qué comer es bueno, Elsa?

-Clarooo-lo apoyó ella-¡Hugo, tienes que comer para hacerte grande como tu papá!

La sonrisa que Oliver le regaló la dejo sin respiración. Era un padre orgulloso, entregado y, para colmo, estaba muy bueno ¿Se podía pedir más? ¡Ella quería tener un papi así!

Una vez desayunaron, Hugo se empeñó en ir al parque con Elsa. La joven intentó explicarle que se tenía que ir a casa, que no podía, pero el niño no cedió. Oliver, divertido por la cabezonería de su hijo, propuso una opción que los contentó a los dos. Llevarían a Elsa a su casa, después ellos se irían a comprar y cuando acabaran la recogerían para ir al parque. Oliver se disculpó ante la insistencia del niño, pero en realidad estaba encantado por la oportunidad de conocerla un poco mejor.

images (18)

Cuando la recogieron a la hora de comer Elsa se había duchado, cambiado de ropa y estaba dispuesta para la guerra. Antes de montar en el coche abrió la puerta donde estaba sentado el niño y le dio una piruleta. Hugo se la agradeció con un beso mientras su padre le sonreía satisfecho.

Fueron a comer a Mc Donals, donde descubrió que aquel par de morenos eran unos locos de las patatas fritas y de los nuggets. En un intento de proteger sus patatas del ataque del niño, Elsa, pensó que hacía mucho tiempo que no se divertía tanto durante una comida. Normalmente se las pasaba enfurruñada por cualquier tontería, quejándose por no tener trabajo o intentando ser lo suficientemente chic para despertar el interés de su compañero de mesa. Pero con aquellos dos todo era sencillo. No había conversaciones profundas y todo eran risas. El niño era un pequeño pillo y mandón al que no se le podía engañar mientras que el padre era un verdadero bombón.

los_7_dias_7_looks_de_macarena_garcia_jueves_637555770_1200x800

Cuando fueron a pedir los helados Elsa aprovechó para observarlos tranquilamente. Guardaban gran parecido, los dos eran morenos y, aunque el pequeño era un niño, tenían algunos gestos similares. Se fijó en que ambos tenían la misma boca, la misma nariz, aunque un color de ojos diferentes. Hugo era dueño de unos preciosos ojos color caramelo que seguro que harían las delicias de muchas niñas mientras que Oliver tenía unos cálidos ojos azules capaces de amar.

Maxi_Iglesias_2

Después de la comida Hugo insistió en ir a un parque de bolas que había cerca del restaurante. Cuando el pequeño se quedó entretenido con los monitores, después de intentar sin éxito que ellos entraran en el parque, decidieron tomar un café en la zona de padres. Aunque al principio no sabían muy bien de qué hablar, Oliver aprovechó para conocer un poco más a aquella chica e incluso le comento que quería contratarla para cuidar del niño por las tardes. Ella le explicó que estaba dando clases particulares. Necesitaba tiempo para avisar a sus alumnos, así que quedaron en que empezaría a cuidar de Hugo en una semana.

Sobre las siete decidieron volver a casa, Hugo, se había quedado dormido nada más montarse en el coche. Y a Elsa verlo allí dormido le inspiró una gran ternura.

descarga (12)

-Míralo, parece hasta bueno-comentó con una sonrisa en los labios.

-Es perfecto.

La contestación de Oliver hizo que ella lo mirase.

-Es lo mejor que me ha pasado-continuó él-al principio me costó aceptar que iba a ser padre pero después él es mi salvavidas.

Aquella contestación tan sincera la estremeció. En ese momento le hubiera gustado preguntarle acerca de su vida, quería conocer el sufrimiento que había escondido en sus palabras, pero no creyó que eso fuera oportuno. Continuaron en silencio hasta que llegaron a casa de ella. Al llegar Elsa se despidió, se bajó del coche y camino hasta el portal sin volver a mirarlos. Sabía que en una semana volvería a estar con ellos y, aún así tuvo la sensación de que los iba a echar terriblemente de menos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *