Capítulo 21: Despertar

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El llanto de Gala me despertó, me trajo de vuelta de un sueño pesado y oscuro. Tengo que reconocer que abrir los ojos me costó tanto que hubiera sido más fácil dejarlo estar. Cuando al final lo conseguí sus sollozos fueron
tan demoledores que no reparé en el dolor que sentí al moverme. Solo quería consolarle. Quería que dejara de llorar.

-Luis, por dios, ¡te has despertado!-exclamó Gala abrazándome.

Su delicado peso cayó sobre mí como si una locomotora hubiera impactado sobre mi pecho. Sin embargo el dolor tan intenso como la alegría. Su olor me reconfortó. Lo último que había escuchado era un tiro con el que pensé que había acabado mi vida.

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De aquellos días recuerdo sus cuidados, su cariño y, pese al marco de dolor y preocupación que nos envolvía, puedo decir que fueron unos de los mejores días de mi vida.

Un mes y medio después en una pequeña reunión informal nos dimos el si quiero en el jardín de mi casa. Gala lució preciosa con un vestido ligero blanco adornado con un moño alto y sus labios rojos escarlata.

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Sus labios, los protagonistas de todos mis desvelos, los dueños de todas mis sonrisas. Solo ellos daban paz a mi alma o la atormentaban hasta hacerla bajar al infierno.

Días después de la boda, nos subimos al tren que nos llevaría rumbo a nuestro destino. Sabía que Capdevila acechaba en cada esquina esperando para atacar, al fin y al cabo era una alimaña rencorosa y traicionera, así que me lleve media docena de hombres que velarían por nuestra seguridad hasta que saliéramos del país. En Madrid, deje a mi tío encargado de todos mis negocios, quien no los liquidaría hasta que nosotros nos hubiéramos instalado totalmente en Suiza.

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Suiza fue el destino, la estabilidad política y la prosperidad de aquellas tierras siempre me había llamado la atención. Pero el día que vi como Gala se ilusionaba al ver fotos de sus montañas decidí que quería despertarme con esa mirada el resto de mis días. Sabíamos que empezar de nuevo no iba a ser fácil pero estábamos dispuestos a luchar.

FIN

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